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Jueves Noviembre 23 , 2017

Educar Pensando en Grande: Reflexiones y Vivencias

Carátula Título Autor




ISBN: 978-958-96122-8-8
Núm. de Páginas: 424

Educar Pensando en Grande: Reflexiones y Vivencias
Osmar Correal Cabral

 

Con ocasión de los primeros 20 años de UniBoyacá pensé que sería oportuno recopilar y publicar toda una gama de escritos y discursos elaborados a la largo del tiempo y que en cierta medida constituyen el soporte intelectual de este proyecto universitario.

En este lapso he podido hacer la conceptualización del modelo institucional gracias a las diversas experiencias acumuladas en el campo educativo durante 38 años de mi vida, elaborando esquemas y modelos que sintetizan vivencias que con el tiempo se han venido depurando y dejando testimonios fehacientes de una vocación de servicio. A lo largo de éstas páginas seguramente se le encontrará explicación al título escogido "Educar Pensando en Grande". Porque en todas ellas se encuentra una intensionalidad educativa, aún en el campo de la administración pública cuando exponía como Gobernador de Boyacá la necesidad de una nueva pedagogía política para cambiar ancestrales prácticas y concepciones.

Por primera vez he pensado si a lo largo de mi actividad profesional ha habido coherencia entre lo que he dicho o escrito y lo que a lo largo de los años he hecho, he realizado, he logrado como meta. Quizá he realizado una simple actvidad hodegética como guía de algunos procesos, o de pronto he llegado a ganarme el título de Educador. Porque Educador es el que conduce, guía, orienta, dirige y la misma acepción se le puede asignar al lider. Y eso es lo que he querido ser a lo largo de mi vida: Un Educador. Porque siento que la acción de educar a alguien, a un grupo humano, a una comunidad, es un proceso que conduce a cambiar actitudes y comportamientos, en forma crítica y responsable, para que se pueda transformar a toda una sociedad.

Con lo que pueden aprender o cambiar los alumnos, (mis estudiantes), se siente una sensación de trascendencia porque ellos son una prolongación intelectual que dan testimonio de lo que recibieron de sus docentes o maestros. Los exalumnos son como los hijos que ya en su memoria llevan guardado el recuerdo de aprendizajes compartidos.

Con ocasión del vigésimo aniversario de ésta Institución, sufrida y trabajada en compañía de Rosita mi esposa, con angústias y temores compartidos con mis hijos, construída día a día con muchos profesores y funcionarios, examinada y calificada por nuestros estudiantes y por la sociedad, es oportuno dejar este testimonio escrito de lo que ha sido una utopía hecha realidad, de un sueño convertido en Universidad. Los soñadores estamos condenados a seguir soñando. Por eso quizás escribí para el acto académico central del pasado 22 de Septiembre de 1999 unas páginas que quiero destacar, porque en ese sueño "creí importante ubicarme 80 años adelante para tener la sensación indefinible de ser testigo de la historia". por que con la perspectiva del tiempo es más fácil relacionar todas las secuencias de los cambios, sin la carga emocional de la experiencia inmediata.

Ir más allá del horizonte temporal es no sólo recopilar los recuerdos sino extrapolar las percepciones que llevamos en la memoria. Es buscar en el más allá del tiempo el rastro de lo que hemos querido dejar como huella. Es indagar si en la memoria de los hombres y de las Instituciones se ha dejado un recuerdo perdurable. Porque me resisto a creer, como lo afirma WILLIAM JAMES que "la función esencial de la memoria es el olvido". Si ello fuera así, este pasado que he descrito de los primeros 20 años me desilucionaría y me llevaría a la desesperanza. Estoy mucho más cerca de la apreciación de JUAN MARÍA GUAYAU, en su libro de fines del siglo pasado "Génesis de la idea del tiempo", quien intentó descubrir las relaciones entre el tiempo mental y el de los relojes y fue precursor en el análisis de la naturaleza del tiempo asociándolo a los cambios. Si no hay cambios, no hay tiempo, afirmaba.

Si con Uniboyacá no se han logrado cambios por lo menos en su entorno, no hay tiempo, en otras palabras menos filosóficas, habríamos perdido el tiempo. Al haber querido meterme con la imaginación en ese cono de luz del futuro absoluto de que habla STEPHEN W. HAWKING en su libro "Historia del Tiempo" lo hice como aventura intelectual para intentar comprender en ésta perspectiva con qué intensidad brillará Uniboyacá en ese futuro que no alcanzaremos a conocer por ser la vida humana un elemento finito. Si hemos logrado crear una Institución para que brille siempre con la energía vital que el hemos transmitido, es con la intención de que alumbre los senderos de las futuras generaciones con luz propia, para que se expanda en el infinito de la Ciencia y la tecnología, para que su influencia se irradie en círculos que se vayan aumentando conforme pasa el tiempo, com cuando las olas se extienden sobre la superficie de un lago cuando se lanza un objeto, o como cuando un pulso de luz se extiende como una esfera en ese cono en donde el espacio- tiempo se vuelve cuadridimiensional.

Así, mañana, en 80 o 100 años, o en 200, cuando con ROSITA, y mis hijos CAMILO, RODRIGO Y ANDRÉS, cogidos de la mano en el más allá recordemos aquella frase de la mañana de abril de 1993, cuando vinimos a un lejano punto del universo llamado Tunja, a un potrero adquirido en el norte de la cuidad, a soñar y a hablar de utopías, podamos sonrientes decir que efectivamente allí floreció una ilusión, hechó raíces una esperanza, y fué el crisol en donde se formaron los hombres y mujeres que construyeron la paz y sentaron las bases del nuevo BOYACÁ y de la nueva COLOMBIA que hoy todos anhelamos y soñamos".